
Tal como se puede leer en el ensayo "Lima, ciudad sin novela", la capital peruana de la década del 50 es una ciudad aún por escribir. Las urbanizaciones clandestinas, los barrios populares, los balnearios de lujo, el hampa organizada, los universitarios bohemios, el taxista lechucero, el cobrador de agua y el teniente disoluto son personajes que, en ese momento, aún no han ingresado a la literatura. Algunos de ellos formarán parte de "La palabra del mudo". Otros, con los años, han aparecido en la obra de varios escritores peruanos. ¿Se ha escrito la novela de esta nueva Lima? Los geniecillos dominicales fue la novela de Ribeyro sobre Lima y Conversación en La Catedral la novela de Mario Vargas Llosa, pero tal vez aún haya material que no ha sido escrito y está por pasar a la literatura o al cine.
Y pensar que JRR describía ya algunos personajes por venir; aunque en la actualidad LIMA esta poblada de nuevos personajes, de nuevos escenarios y experiencias...ahora tenemos zonas periféricas, cultura andina más marcada en distintos aspectos de nuestra cotidianidad, distritos emergentes, comerciantes de a pie que se ganan su pan a diario, nuevos centros comerciales que hacen crecer la Lima de Ribeyro...aquella lima antigua que aún tiene personajes silenciosos que desean encontrar autores para contar sus historias pasadas.
ResponderEliminarSaludos,
Claudia
Mi estimado Mario:
ResponderEliminarTe olvidas de una novela fundamental: "No una sino muchas muertes", de Enrique Congrains. Y eso que tiene un libro de cuentos fundacional sobre la nueva Lima, anterior a JRR.
Parece común obviar a Congrains últimamente.
Ojalá esto cambie pronto por el bien de las letras peruanas.
Un abrazo,
Johnny Zevallos
Cierto, Johnny, fundamental, y también cuentos como "Lima, hora cero". Y a propósito, hay un cuento de Ribeyro que, creo, es una especie de homenaje --no sé si voluntario o no-- a este cuento de Congrains: "Al pie del acantilado".
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